domingo, 20 de mayo de 2012

La tregua ronchil


Esta es una roncha curiosita con imagen de huella...
  Si, esto de las alergias ya trastornó mi psiqué.

Desde hace meses que tengo la sensación de que algo a mi alrededor se está moviendo. Bodas, muertes, despedidas, embarazos, distancias...todas se amontonan unas sobre de otras ocasionando en mí una severa preocupación interna. Mi mundo cambia. ¿Pero yo también?
En este discurso personal de que las cosas se están moviendo, me di cuenta que ha habido tremendas compañeras mías, que constantemente me recuerdan que transito por el mundo de lo incierto. Eso sí, encontrado cada vez con más luz, las pistas de que la bondad sigue presente en mi vida.
Confieso que estas compañeras de las que hablo no son las más fieles, ni las más animosas mucho menos tranquilas. En realidad son molestas, quejositas, chiquidadas, me mantienen alerta ante el mínimo adormilamiento de la piel. 
A veces pequeñas, otras veces monstruosas, siempre rojas y picosas. Se llaman ronchas, alergias...cabronas, da igual.
Desde la primera vez que entendí que las marcas que tenía el cuerpo no eran causa del ejercito de mosquitos -que según yo rondaban mi dermis- supe que curarlas no sería cosa sencilla.
Mi piel, esa frontera con el mundo, se ensancha ante el mínimo esfuerzo, tensión, pensamiento triste, como que si algo dentro procesara la vida de manera diferente o se sintiera harta de lo que ve, de lo que siente. 
Sí se lo que pasó en los últimos meses, pero no entraré en detalle. Sólo les diré que mi mente, mi corazón y mis anhelos llegaron al punto de quiebre, como cuando las macetas se rompen y la planta nunca vuelve a ser igual.
Derivada de la revolución interna, mi cuerpo se envolvió en principio de pequeñas manchas rojas, que luego fueron ronchitas y que después se convirtieron tortas ardientes y adictas a la cortizona. Ese maldito medicamento que llegó para jodernos la vida. 
Después de consumirla por tres meses y siete kilos más gorda, tuve la certeza de que la cura no la encontraría ahí. Recurrí a la homeopatía, un sistema lento pero seguro que me tiene por lo menos más cuerda. Luego vinieron los jugos, la programación neurolinguística y hasta el reiky... Si, ya sé, soy una exagerada, pero les reto a sobrevivir una comezón de 24 horas.
En el repaso de la sanación no debe olvidarse el momento de la incredulidad. En los nueve meses de enfermedad por lo menos tres fueron de absoluta irresponsabilidad. No hice nada por que juraba que nada me pasaba. 
Ahora pienso que las ronchas son una prueba en mi vida. A nueve meses de haber concientizado mi condición, creo que si esto hubiera sido un embarazo ya tendría entre mis brazos a un bello ser con cara de ronchita feliz.
Lo cierto es que con las alergias no hay vida más allá de lo que las paredes de mi cuerpo lo permitan.
Y después de tantos meses de comezón irracional, por fin empieza haber tregua entre los habitantes que ocupamos el cuerpo, la mente y el alma de Paloma. La situación sigue siendo complicada, ¿quién dijo que los pactos políticos eran sencillos?
La transacción entre los interesados ha fracasado en varias ocasiones pues la mente sigue obstinada en que tiene la razón y el cuerpo es apenas un bebé en el mundo que reconoce pero aún no controla. 
La voluntad llama a la inteligencia y sólo así mi piel permanece tranquila y a la vez expectante pues el miedo cede ante la efervescencia de querer estar mejor.
Ahora sé que todo está en una cabeza que domina cual dictador a un cuerpo que anhela estar en otro lado. Acompañado, ligero, seguro. 
Todo esto, en la cartelera de mis días. Sin duda este es un momento de redefiniciones.

 Valores, ideas, sueños que todavía conservo siguen en mi mente pero más en mi cuerpo, mi mundo cambia, yo sigo igual pero también diferente.
Y aunque en este momento mi situación de crisis no es tan dolorosa ni tan emocionante yo quiero resignificar mi cotidianidad y decirme abierta a lo que viene; dispuesta a ser más yo, para a mí y para los que comparten conmigo la vida.

2 comentarios:

Enrique Reyes Arellano dijo...

la bella roncha feliz!
que bonito texto, tan tuyo, tan paloma.

Mari dijo...

A mi me ha pasado por primera vez en la vida, el lunes pasado: 09 de febrero de 2015 será un día memorable, inolvidable porque es el día en que mi cuerpo dijo ya no más, ya no puedo tolerar a mi ex con su plan de reconquista y mis nervios llegaron al colapso (que espero sea eso) y no un desarrollo de alergia. Más en fin este texto me ha gustado mucho por lo bonito que se refieren a las ronchitas "las cuales son bastante molestas" pero bueno si tendré que vivir con ellas quien sabe por cuanto tiempo mas pues entonces comenzemos a amarlas. Saludos Paloma.